
Cada barrio, y cuando digo barrio no me refiero a un country, tiene sus personajes, sus mitos, sus leyendas, sus héroes y sus villanos. Casi como una especie de telenovela de Clase Z argentina en la que los actores jamás deciden salirse de su rol y permanecer y actuar acorde a su tipificación.
Bajo esa premisa me críe yo. Lleno de historias desconcertantes y personajes momentáneos que por el simple hecho de poseer un factor de poder, ganaron mi admiración.
Oscar era uno de todos ellos. Se dedicaba a administrar un complejo de canchas de futbol sintético en el que todos los chicos del barrio querían jugar.
Desde muy chico sentí una especie de conexión con la clase social baja. Y no lo digo como para conmover, sino por que es totalmente real.
Yo estudiaba en un colegio bilingüe, aburrido por demás y cargado de horas y horas de inoperantes y aburridas materias. Entraba por la mañana temprano y salía casi de tarde. En invierno veía el sol solo en los míseros quince minutos de recreo que nos proporcionaban. Una vez que retornaba a mi casa, luego de dejar la mochila corría como un león a su presa en busca de mis amigos de barrio.
Con ellos compartí todo tipo de vivencias e historias hasta que la vida decidió encaminarnos por caminos distintos.
Una costumbre que teníamos, era la de invadir en verano las canchas de futbol que administraba Oscar. Sin ningún tipo de permiso entrábamos a jugar a la pelota, concientes que en cuestión de minutos el malhumorado hombre vendría a echarnos.
Nunca tuvimos la inteligencia suficiente de negociar con él, sino hasta los nueve años de edad. El muy vago, nos ofrecía jugar ilimitadamente en ese complejo, si recogíamos todos los papeles y botellas del club. A esa edad el trabajo era infernal, ya que las canchas ocupaban dos manzanas enteras.
Pero como erramos no menos de diez bastardos por día, en cuestión de minutos lográbamos hacer el trabajo sucio.
Al menos por ese verano esas canchas de futbol se convirtieron en nuestra segunda casa. Desde que nos despertábamos, hasta que nuestros padres volvían de trabajar, nos la pasábamos metidos ahí dentro como sí estuviésemos presos.
En una de esas tantas tardes, y luego de relacionarnos con todos los empleados del club, nos enteramos que Oscar estaba perdidamente enamorado de Laura, la telefonista.
Como éramos chicos y no entendíamos de relaciones, decidimos apabullar con esta noticia al pobre hombre, y llevar un chiste inocente hasta el paroxismo.
Oscar, limitado como era, a veces nos sentaba y nos contaba apasionado acerca de su amor por Laura. Ni bien terminaba su desorientado relato, miles de voces lo denigraban y se le burlaban hasta que perdía la paciencia y nos echaba. Todos los días era la misma situación, al punto que dejamos de llevar la pelota e íbamos solo para atormentar al pobre enamorado.
Una tarde notamos que había un nuevo empleado escandalosamente parecido a Oscar, pero sin las malas formaciones que el desafortunado administrador acarreaba.
Este muchacho, Sergio, finalmente nos contó que era el hermano de Oscar, y que trabajaría allí por ese verano.
Sergio, como toda persona nueva, se había transformado en la novedad del lugar, y el pobre Oscar, había quedado a un lado como un auto viejo.
Lo veíamos constantemente pavonearse por los alrededores de Laura, y sin advertir que su hermano la amaba, intentaba desesperadamente conquistarla.
Mas que un lugar de trabajo, esas canchas se habían transformado ahora en una especie de boliche en el que los competidores eran familia, y la doncella un personaje de terror.
Un día, Oscar nos llamo a todos y nos hizo ir a la cancha que estaba mas alejada de las oficinas. Emocionado saco de su bolsillo un colgante y nos lo mostró.
Era uno de esos colgantes baratitos que dentro de una botellita de vidrio tenían un arroz con un nombre grabado, y como no podía ser de otra manera, este decía “Oscar”.
Ante la turba descontrolada de risas, el pobre hombre se vio amenazado y no tuvo mejor idea que pronunciar la oración que lo seguiría para toda la vida:
“¿De que se ríen? ¿ no ven? Yo soy un tipo “esotico”, un tipo “pa” “descubri”.”.
Luego de haber pronunciado ese conjunto de palabras mal formadas, la admiración que sentíamos por Oscar se transformo en odio, en rechazo y en burla continua.
Recuerdo que era una tarde muy soleada el día que Oscar decidió hacer publico su amor por Laura, muerto de miedo por sospechar que Sergio podía arrebatársela.
El pobre hombre decidió acercarse hasta el baño de mujeres, y esperarla afuera para darle la gran noticia. Nosotros nos encontrábamos a un metro, subidos a unas hamacas que se encontraban en un arenero. Teníamos visibilidad y audición perfecta, por eso decidimos permanecer allí.
Oscar
- Laura, ¿Tene un minuto?
Laura
- Sí, ¿Qué pasa?
Oscar
- ¿Qué onda con vo y con mi hermano?
Laura
- Nada, ¿Por qué?.
Oscar
- Por que andan todo el día juntos.
Laura
- ¿Y?
Oscar
- Mira, yo quería hablar con vo, por que hace una banda de tiempo que te quiero decir algo.
Laura
- Bueno, ahora no puedo, nos vemos después.
Oscar
- No. (Dijo tomándola de la mano pero observándonos a nosotros) Mira. (Sacando su collar afuera y exhibiéndoselo) Yo soy un tipo “esotico”, un tipo “pa” “descubri”.
Y ahí nomás, sin darle lugar a replica a Laura, un estallido de risas se hizo presente, y la doncella escapo a la situación sin tener que romperle el corazón. Oscar comenzó a putear y a perseguirnos, pero se notaba que no intentaba alcanzarnos, sino sentarse y ponerse a llorar.
Al lunes siguiente, fuimos como siempre a las canchas pero nos enteramos de que Oscar ya no trabajaba mas allí, había renunciado. Fue la ultima vez que lo vimos a Oscar, al menos en patota. Durante ese verano, pensamos todos los días en él. ¿Qué le había pasado?, ¿Habría sido nuestra culpa?. Miles de preguntas sin respuesta que nos amargaron las tardes.
Hace unos pocos meses, y dieciséis años después, mientras caminaba por una reconocida avenida lo vi a Oscar.
Estaba tirado en el piso, mas bien sentado, con una barba inmanejable y ropa de ciruja. Pero por alguna razón, me oponía a aceptar que aquel hombre no había podido encontrar un camino en su vida. Me molestaba pensar aquella figura admirable que en algún momento fue, se había convertido ahora en algo despreciable, en algo que yo había superado. Con él en ese estado, las historias de mi infancia pasaban de graciosas a tristes sin un escalón intermedio. Nunca mas me acordaría de aquel Oscar, sino más bien, del linyera.
Me quede mirándolo por varios segundos. Rezaba que salga a correrme y intentara echarme de las canchas, pero él jamás levanto la mirada hasta que le hable.
Yo
- ¿Oscar?
Siquiera se inmuto.
Yo
- ¡Oscar!
Oscar
- ¿Qué?
Yo
- Vos sos Oscar, el de las canchitas.
Oscar
- ¿Me da una moneda?
Yo
- Si me respondes te doy. ¿Sos Oscar?.
Oscar
- ¿Qué Oscar?. Dijo totalmente perdido.
Yo
- Oscar…Oscar…Oscar, el “esotico”.
Oscar
- La puta que te parió, hijo de…
Apure el paso y me fui. Lleno de preguntas, de dudas, y de decepciones también. ¿Qué lo había llevado a ese estado?. ¿Habríamos sido nosotros con nuestras burlas?.
Nunca lo sabría. Pero si supe bien que al menos había logrado algo. Había logrado ser lo que el dijo que era, un exótico, y eso, no se lo podía sacar nadie.













El bobero es la concreción de una policía fantástica e utópica que seria capaz de apresar personas “Bobas”. Es el eslabón perdido entre el Ratón Pérez y el Hombre de la bolsa.
El Bobero es el único mito urbano que no fue creado para la infancia. Es el pedido de auxilio y de socorro de todo lo que no tiene causa de ser más que para uno mismo.
Simplemente un relato de todo lo que aborrecemos, y las ganas de que no exista más. El Bobero es un Delivery de justicia, un cachetazo de sentido común a lo que inevitablemente no podemos dejar de ser; unos bobos.

27 responses so far ↓
1 YONO ME CAIDEL CIELO // Jul 28, 2008 at 1:35 pm
Muy buena historia. No sabia que los Oscares podian ser linyeras.
Insisto, digame su nombre!
2 Belus // Jul 28, 2008 at 1:55 pm
Ayyyy! que linda historia bobero!
Me conmovio, de verdad!
3 Belus // Jul 28, 2008 at 1:56 pm
Yo tenia un Oscar, se llamaba “luichi”, pero nunca conoci a alguien que pase de normal a vagabundo.
4 Mariale divagando // Jul 28, 2008 at 2:32 pm
Tienes razón, es triste…
5 Anonimo // Jul 28, 2008 at 3:43 pm
¿Por que? Siempre es lo que le quise preguntar a estos tipos. ¿No tenia ningun familiar? ¿Nadie que le abra la puerta de su casa?
6 Rencoroso // Jul 28, 2008 at 4:39 pm
Si, cabroncetes del demonio, quizás fueron ustedes los que dieron el puntapié inicial para que el, finalmente, pueda empezar a ser un esótico.
Me quedó una duda: ¿Le diste la moneda?.
Saludos.
7 Rencoroso // Jul 28, 2008 at 4:42 pm
Perdón, me olvidé.
Si no le diste la moneda, es porque seguís siendo un cabroncete!
jajaj.
8 Roli // Jul 28, 2008 at 5:30 pm
Me gustaria saber lo mismo. Que fue lo que lo llevo a eso?
9 Julia // Jul 28, 2008 at 6:35 pm
Pobre Oscar, lo que le costó el amor de Laura.
La mayoría de los linyeras fueron gente de clase media, porque es la clase que los excluye, por drogas, alcohol, insolvencia, vagancia, depresión, o todos esos factores juntos. En la clase baja, donde están todos marginados por cuestiones económicas, no se excluye a esta gente que tiene problemas, sino que conviven. En cambio nuestra sociedad los deja al margen, y si te he visto no me acuerdo.
10 Usadasdecerca // Jul 28, 2008 at 8:27 pm
los seres humanos somos unos bichos de porquería.
ninguno de nosotros podría afirmar con certeza que dentro de 10 años o 20 no será un oscar… o que no habrá provocado que alguien se transforme en oscar
besos, bobero
11 living dead // Jul 28, 2008 at 8:40 pm
Fui soy y seré uno de esos chicos.
Sólo necesito un estigma en el otro, pequeño o grande, y cada vez que le dirija la palabra lo que diga irá acompañado de una burla que pegue en ese lugar.
Es como la fábula de la rana y el escorpión. No lo puedo manejar.
Si no es ficción, está muy bien “adaptado” el relato. Fácil de leer hasta el final.
Saludos.
12 Fede // Jul 28, 2008 at 8:59 pm
Cierto, miles de interrogantes. Hace unos años trabajé en un lugar en Capital Federal y a veces estacionaba el auto en una plaza cercana. Llena de gente que literalmente, vivía en la plaza. Conversaba con ellos y les daba algunas monedas para que cuiden el auto. Después de algunos años, por esas cosas, terminé estacionando en la misma plaza. Aparecieron algunos semblantes conocidos, en especial uno, que se puso a comentar quiénes habían muerto desde la última vez que nos habíamos visto. Un garrón.
13 El Bobero // Jul 29, 2008 at 6:37 am
YONO ME CAIDEL CIELO: Si, hay varios nombres para transformarse en linyera.
Belus: Es un chasco enorme.
Mariale divagando: Y si, me robo una parte mia.
Anonimo: Tal vez eso fue lo que lo llevo a irse lejos de su casa, su familia.
14 El Bobero // Jul 29, 2008 at 6:42 am
Rencoroso: Jajajaja. No, no le di nada. Le tendria que haber dicho que si juntaba los papeles del piso le daba la moneda.
Roli: No lo se…
Julia: Es muy cierto lo que decis. Aparte, en la clase social media, digamos que muchos interpretarian como un “escrache” moverse con alguien asi por las calles.
Usadasdecerca: Yo no puedo afirmarlo.
Living dead: Gracias. Le doy mi palabra que no es ficción.
Fede: Y seguramente aquellos recuerdos son ahora lo mismo que tus “oscares”. La vida de esa manera parece la sala de espera de la muerte.
15 Desquiciada // Jul 29, 2008 at 8:17 am
Coincido con Anónimo, yo siempre pienso como puede ser que una persona no tenga a un familiar o alguien que lo pueda ayudar.
Y la verdad, los pendejos que se burlan de todo me sacan de quicio completamente.
Besos
16 maria // Jul 29, 2008 at 9:25 am
me encanto la historia bober de mi infancia yo me acuerdo de uno q se llamaba robustiano
17 Anonimo // Jul 29, 2008 at 2:56 pm
Si. Muchos piensan que estan perdidos, cuando enrealidad acaban de encontrarse.
18 santinho // Jul 29, 2008 at 3:22 pm
uy bobero ya van dos post sentimentales seguidos ! encontro el amor?? … LO perro mojado
19 Mai // Jul 29, 2008 at 9:27 pm
Qué fue de la vida de Sergio? Y de la de Laura?!!!!!
20 Romix! // Jul 29, 2008 at 9:28 pm
Que linda historia,aunque la verdad,me conmovio mucho el final.Y la verdad,que intriga,no?,que habra pasado en su vida para terminar de esa forma??.Muy bueno,como siempre! besosssssssss
21 Pepe // Jul 30, 2008 at 7:22 am
No quiero pensar que el amor pueda hasta definir el camino de nuestra vida.
22 mariana // Jul 30, 2008 at 8:01 am
te leo.
y lo disfruto.
mucho.
23 aby // Jul 30, 2008 at 8:05 am
el efecto mariposa, no?… lo pequeño que uno hace y cómo repercute… y la duda eterna…
me entristeció un poco, a decir verdad…
besitos Bob.
aby.
24 El Bobero // Jul 31, 2008 at 9:36 am
Desquiciada: Pero tal vez, el tipo se fue exactamente para huir de su familia…
Maria: Robustiano? o era el apodo?
Santinho: Es que en algunos temas hay que ser COSTI-ante.
Mai: Ahi te respondi en el otro!
Romix!: Una locura, no lo sabremos nunca. Siempre que veo un linyera ahora no puedo sacarme de la mente a este tipo. Por que ellos no nacieron asi!
PePe: Creo que el propio…
Mariana: Muchisimas gracias.
Aby: Si, exactamente. Deberia haberle colocado ese titulo al post.
25 maria // Ago 1, 2008 at 12:24 pm
le decian robustiano siempre andaba por el bajo de san fdo por la estacion cuando no era el tren de la costa y pasaban los trenes mira si tendre años jaja no tantos
26 ladyjojo // Ago 4, 2008 at 1:01 pm
poor oscarrr
27 wow gold // Oct 15, 2008 at 5:22 am
We have been an ebay power seller and paypal confirmed seller of wow gold for years.
Leave a Comment