Aproximadamente a eso de los veinte años, me encontraba en una relación amorosa con una chica que era estéticamente muy atractiva. Pero lo que tenia de linda, lo tenia de mentecata, y esta situación me complicaba cada vez que mis hormonas post adolescencia bajaban a nivel cero y me permitían ver con claridad.
En su casa, tenían una una fijación enferma con la sexualidad de su hija: Estaban dispuestos a modificar su vida con el único fin de que no tengamos relaciones sexuales.
Pero para desgracia de sus padres, incluso antes de comenzar una relación, ya lo habíamos hecho. Cosa que ignoraban por completo y que hacían más ridículos sus trillados intentos de interferir entre mi calentura y la de su hija.
Su padre, era de esos hombres cobardes que todo lo manda a decir a través de su esposa, y que cuando ella falla en el intento de cumplir sus pedidos, le reclaman y la maltratan. Así que yo no tenía trato directo con el padre más que una charla acerca de futbol, política o literatura.
Pero las trabas para que el coito sexual no suceda eran tan fuertes, que se había creado una especie de campo minado invisible entre él y yo, mediante el cual solo podíamos hablarnos con cierta distancia y un desprecio silencioso que los dos atesorábamos por respeto a su hija.
Yo, que tenía tres años más que ella, había visitado algunos que otros lugares que ella desconocía por completo.
Por eso, aquella noche que le pedí fuego a esta chica, y me trajo un encendedor que tenía el logotipo de un hotel alojamiento llamado “Magnus”, me lo dio sin siquiera a pensar un segundo en el dueño.
Curioso, le pregunte de adonde había sacado aquel encendedor, a lo que ella me respondió chistosa que lo había extraído del bolsillo del traje de su padre. En ese preciso momento supe que algo no cuadraba con aquella familia extremadamente ortodoxa y recatada. Pero no me preocupe demasiado por aquel hecho.
Sin embargo, la noche siguiente fui invitado a cenar y luego de comer trajeron los cafés. Yo, totalmente inconsciente de lo que estaba haciendo, saque el encendedor del hotel alojamiento, me prendí un cigarrillo y seguí parloteando cómodamente.
El hermano de ella, que en ese entonces tenía aproximadamente catorce años, agarro el encendedor y comenzó a prenderlo y apagarlo, y a hacer todo tipo de monerías. Al notarlo, me puse rojo como una remolacha y empecé a sentirme más incomodo que cura en prostíbulo.
En la mesa se encontraban el Padre, la Madre, el tío con su esposa, mi ex, su hermano, y yo. Y nadie había notado todavía el logo de aquel encendedor. Pero como era de esperarse, el hermano de mi ex, luego de agotar todos los recursos con los que un niñato puede divertirse, leyó el logotipo en voz alta y comenzó a preguntar como un loro borracho el significado del mismo.
Por las dudas yo ya tenía en mi bolsillo mi atado de cigarrillos, el celular, y las llaves del auto. Estaba preparado para correr una maratón infernal hasta el auto y darme a la fuga para nunca más volver.
Mi ex, recordó en ese momento que le había sacado el encendedor a su Padre la noche anterior, y para no ser retada o tratada de ladrona, se lo atribuyo a ella misma, pasando por alto que eso no era más que un suvenir de un cojodromo. Así que comenzó a intentar sacárselo de la mano al hermano, argumentando que era de un bar al que había ido conmigo el sábado a la noche.
Yo, que era conocer del lugar al igual que el Padre y el Tío, comencé a entrar en pánico y a objetar ridículamente que el sábado no nos habíamos visto, que ese encendedor no nos pertenecía, y que desconocía esa marca. Pero mi ex novia, atemorizada por el hurto del encendedor, me hacia caras cómplices, pidiéndome a gritos que reconociese que era mío, para salvarla de aquel mal momento.
Lo que ella no sabía, era que si yo decía que aquel encendedor nos pertenecía, finalmente el padre confirmaría todas las andanzas podrías que su cabeza enferma había creado en torno al sexo entre su hija y yo. Por eso, la situación comenzó a tomar relevancia, y todos empezaron a opinar en la mesa acerca de la procedencia del mismo, y atribuyéndoselo unos a otros. A todo esto, el Padre y el Tío me miraban con la misma cara que un asesino mira a su presa antes de ejecutarla. Podía sentir el dolor del látigo en mi espalda de solo perforar esas pupilas maliciosas que me apuntaban. Y como si fuese poco, mi ex insistía en hacerles creer que ese era mi encendedor.
Ahora el problema se planteaba en dos hipótesis. O yo había desvirgado a su pequeño angelito, o peor aún, me había enfiestado con otra, y su pobre angelito desconocía el hecho por completo. Cualquiera fuese la situación, mi cabeza iba a rodar.
La mujer de la limpieza comenzó a retirar las tazas de café, y cuando la situación estaba a punto caramelo, el hermano no tuvo mejor idea que consultarle abiertamente a ella, si conocía ese bar.
- ¿Conoces el Magnus Mabel?
- Sos muy chico para preguntar esas cosas. (Dijo acalorada)
- ¿Por qué? ¿Qué es? (Pregunto la madre mas acalorada aun)
- Es un albergue transitorio. (Contesto suelta de cuerpo)
“¿Qué es un albergue transitorio mamá? ¿Qué es?”, insistía el pequeño demonio rompiendo el silencio absoluto que la mesa había logrado.
Finalmente, la madre subió al hermano de mi ex a su cuarto, y bajo casi en un estado de locura a interrogarme locamente delante de todos. Ahora el panorama era mucho peor de lo que yo sospechaba: si la madre verdaderamente desconocía el paradero de ese encendedor, quería decir que el su esposo le era infiel.
Por un mísero encendedor, por una prendida de cigarrillo, estaba yo allí siendo acusado de pervertido, con la posibilidad de arruinar un matrimonio, y por qué no, de que el tío me pegue como a una piñata de cumpleaños.
Sin embargo, los ojos del Padre ahora habían cambiado su compostura. Las pupilas negras y penetrantes que me azotaban hace cinco minutos, eran ahora un par de algodones que me suplicaban locamente un socorro inmediato, una palabra de complicidad, un acto de caballería.
Y como si esto fuera poco, al verme trabado en mi monologo ridículo acerca de que lo había agarrado de la casa de mi hermano, el padre me pateo por debajo de la mesa con una puntada que decía más que mil palabras.
No tenia opción, debía enfrentarme a la madre y decirle que había desvirgado a su angelito, o debía destruir un matrimonio y saberme culpable de los errores de otros por el fin de mis días.
El padre se paró de la mesa sorpresivamente, y se fue a la cocina. Mientras yo insistía con mis ridículos inventos acerca del paradero del encendedor, lo vi asomarse por la puerta de la cocina al Padre, con una botella de champagne en sus manos.
Era mi fin, ese hombre era un cobarde, había construido una muralla entre su hija y yo –Que seguía repitiendo que el encendedor era nuestro y ya nadie la escuchaba- y ahora necesitaba de mí más que nada en el mundo.
No tuve más remedio que aniquilarme, prenderme fuego, ganarme el odio familiar, con el fin de conservar el afecto entre ellos mismos. Y dispare, justo antes de que el padre llegara a la mesa: “Si, es nuestro. Pero nos amamos”.
El Padre, llego a la mesa, y dijo con una total falsedad de quien se sabe culpable: “Eso quería escuchar, bienvenido a la familia Agustín”.
La noche siguió loca como era de esperarse, mi ex novia jamás entendió nada, la Madre me odio por toda la eternidad, y como si fuera poco, el Padre nunca me agradeció nada.
Pero lo que jamás me esperaba de esa velada en el infierno, fue lo que paso precisamente antes de irme de la casa. El tío de mi ex novia, se acerco hasta el hall antes de que yo partiera, y me agradeció enormemente. “Muchas gracias, si mi mujer se enteraba no sé lo que pasaba. Conta conmigo para lo que quieras”.
Y finalmente, los tres mosqueteros de la complicidad, unimos para siempre nuestras mentiras, construimos un lazo inquebrantable de camaradería, que solo llegara a su fin, el día que el hermano no sea tan pelotudo, se agarre una buena mina y la meta adentro de ese puto hotel.












El bobero es la concreción de una policía fantástica e utópica que seria capaz de apresar personas “Bobas”. Es el eslabón perdido entre el Ratón Pérez y el Hombre de la bolsa.
El Bobero es el único mito urbano que no fue creado para la infancia. Es el pedido de auxilio y de socorro de todo lo que no tiene causa de ser más que para uno mismo.
Simplemente un relato de todo lo que aborrecemos, y las ganas de que no exista más. El Bobero es un Delivery de justicia, un cachetazo de sentido común a lo que inevitablemente no podemos dejar de ser; unos bobos.


39 responses so far ↓
1
Federico Gauffin
// Nov 23, 2009 at 12:25 pm
Jajajaj
Esto es para una película, Agustín!! Tiene todos los ingredientes!!
2
El Bobero
// Nov 23, 2009 at 12:45 pm
Si, al menos para un corto seguro, ja.
3
agusip
// Nov 23, 2009 at 12:48 pm
muy buena historia! linda de leer, graciosa…me encantó.. pero, me dió la impresión como que lo has escrito apurado…o será un estilo que no conozco?
Ah, y otra cosa… tenías veinte años… y celular en el bolsillo?… ya existían a nivel tan masivo? o bueno, capaz sos de clase alta…no sé.. puteáme Agus! me lo merezco .
4
Marla
// Nov 23, 2009 at 12:55 pm
Hay que linchar a agustin por tener celular a los veinte años. Qué falta de respeto! Qué falta de consideración! Qué horror!
Unforgiven.
5
seba
// Nov 23, 2009 at 1:01 pm
Agusip, el celular ya era bastante usado hace por lo menos 15 años.
AGustin ¿como te va agradecer el padre?!! imaginate con 40/50 años tener que hablar con el mocoso que se garcha a tu hija de como le metes los cuernos a tu mujer!!
6
Nati
// Nov 23, 2009 at 1:05 pm
Jajajaaj, muy entretenida!
7
Anto
// Nov 23, 2009 at 1:23 pm
Jajaja muy buena! Me gusto como la contaste!
8
Punisher
// Nov 23, 2009 at 1:56 pm
Está bueno, pero es inventado.
9
juane
// Nov 23, 2009 at 2:12 pm
muy buena bober, creo que todos tuvimos una historia similar.. una ex mía, en medio de una sobremesa post tarta de jamón y queso, empezó a sostener que el padre defendía a la dictadura militar a capa y espada al grito de “dale, contale a juan que sos re facho…” El detalle fué que era la segunda o tercera vez que veía al padre. No fué tan de película como la tuya, pero el ambiente se acaloró
10
Polen
// Nov 23, 2009 at 3:59 pm
que tiene que ver si es real o no? esta buenisima igual.
11
Lole
// Nov 23, 2009 at 10:22 pm
Me pasó más o menos lo mismo, solo que en lugar de pasar con un encendedor pasó con los bombones que daban en el hotel, envueltos en una caja con su logo.
Los encontró mi madre en la guantera su auto, y como yo lo había usado esa tarde, pensó que eran míos. El asunto es que su auto también lo habían usado mi hermano(con novia de 14 años) y mi padre.
Lo triste es que jamás pisé un telo y al día de hoy no sé quien fue el pelotudo (o hdp) que los dejó ahí.
12
xavier
// Nov 24, 2009 at 4:01 am
“Auspicia este post: Magnus Mabel, el lugar donde vivirás historias inolvidables” (Música de los ´70 de fondo).
13
Juanjo
// Nov 24, 2009 at 4:19 am
muy bueno agustino… muy bueno.
14
Jole
// Nov 24, 2009 at 4:34 am
Muy buena historia, no importa si es real o no! che!!
15
Carla
// Nov 24, 2009 at 5:24 am
Es geniaaaal, te imagino todo transpirado…que familia de locos, que bueno que es tu ex, y no tu actual, jaja.
16
Verborragia
// Nov 24, 2009 at 7:27 am
Genial, unico, e irrepetible. Arriba bob.
17
Peter o Toole
// Nov 24, 2009 at 7:46 am
me gusto mucho, es muy delirante.
18
Rencoroso
// Nov 24, 2009 at 8:16 am
Si filmás el corto reclamá canje al telo, viejo!
Supongo que tenías ganas de decir “Yo no se lo que es Magnus pero el sabihondo de Don Tito, acá presente, nos lo va a explicar, no Don Tito?. ¿que le pasa carcamán oxidado e inmoral?. Pareciera que está por tener un infarto!.Bueno, me voy a fumar un pucho al patio… ¿Alguien tiene fuego?”
19
El Bobero
// Nov 24, 2009 at 10:58 am
No, tenia celular por una cuestion laboral. De hecho, no me gustaba exhibirlo en publico. Y era nextel.
20
El Bobero
// Nov 24, 2009 at 10:59 am
Si, voy a pedirle al telo ese que me de una habitacion gratis como minimo.
21
El Bobero
// Nov 24, 2009 at 11:00 am
Lo peor de todo, es que la historia es veridica. Pero aunque no lo fuese, es una locura remarcarlo. Es como ir al cine y despues de ver la guerra de las galaxias indignarse por que no es veridica.
22
xavier
// Nov 24, 2009 at 11:05 am
¿La guerra de las galaxias no es verídica? No me jodas…
´´´´´´´´´´
(Bober, son acentos, te los regalo. Viendo tus útimas tres respuestas veo que andás medio corto)
23
Marita
// Nov 24, 2009 at 11:24 am
qué tipos siniestros (el padre de tu ex y el tío) meterte en tremendo lío para salvarse de sus quilombos ajjajaja
me encantó la historia, si es real o no me da lo mismo, me gustó!
y para xavier, no quiero ser mala pero la guerra de las galaxias me parece que es de mentiritas!
24
El Bobero
// Nov 24, 2009 at 11:31 am
Jajajaja, nunca contesto con acentos.
25
xavier
// Nov 24, 2009 at 11:41 am
No Marita, estás equivocada. De hecho, Jabba the Hutt es fercho de la línea 21 de Bariloche. Y si no es él, será el hermano, porque son iguales.
26
Némesis
// Nov 24, 2009 at 12:56 pm
Bober: Locura le va a agarrar a la familia de tu ex si por casualidad llegan a entrar a éste blog.
Los cuernos no prescriben jamás!
27
Nahuel
// Nov 24, 2009 at 2:27 pm
JAJAJA no te puedo creer que te pasó eso. Me parece o eras más piadoso antes? yo veia venir una alta confesión de parte tuya, seguido de la destrucción familiar, seguido de tu soltería, etc.
Muy bueno el relato señor Bobero.
28
Lilian
// Nov 24, 2009 at 3:13 pm
Llore de risa!
29
Justina
// Nov 25, 2009 at 2:46 am
¿Por que no saliste corriendo y que se maten entre todos ellos?
Yo jamas diria algo asi delante de nadie.
30
Ro
// Nov 25, 2009 at 2:49 am
Jajajajajaja, al final eran todos infieles y estaban a la caceria de un pobre pendejo que queria sexo.
31
Julieta
// Nov 25, 2009 at 2:52 am
Buenísima la historia ,no importa si es real o ficticia ,me hiciste reír con ganas ..Y hacer reír en estos tiempos es un logro..Beso
32
hacenos pata
// Nov 25, 2009 at 5:00 am
Mucha gente te sigue, entrá a nuestra página y ayudanos a difundir nuestra campaña.
Adoptá un perro, hacenos pata!
HACENOSPATA.BLOGSPOT.COM
33
Rencoroso
// Nov 25, 2009 at 8:36 am
(Yo quiero adoptar un negrito, uds, los de arriba, no tienen?)
34
Serial Killer
// Nov 26, 2009 at 4:16 am
Este post es un masa. Me gustó mucho, un sentimiento. Igual, no entendí la parte del tío. Si no era del tío, por qué éste estaba preocupado? O es que pensó que la sobrina se lo había sacado a él? Ahora qué boludos los de Magnus, cómo van a dar souvenirs con el nombre del telandre, salir con eso es como ponerte una medalla de pirata. Los souvenir de telo como peines (y todo lo que uno pueda traerse de “recuerdo”) deben venir sin logo, y, si son muy comprometedores aunque no tengan logo, deben arden o hay que evitar la tentación de agarrarlos
35
Andrés
// Nov 26, 2009 at 8:38 am
El tío y el padre se la daban entre ellos.
36
Carlitos
// Dec 2, 2009 at 5:31 am
“estéticamente muy atractiva”? “mentecata”??
37
belara
// Dec 3, 2009 at 7:14 pm
Agustín: lee a @memorex en twiter
beso bel
38
fiorella
// Dec 5, 2009 at 3:00 pm
Me gusta tu blog,pero tambièn me gusta tu foto
me atraès^!!!
beso^*
39
Pilar
// Dec 30, 2009 at 7:29 am
Muy divertido! La primera vez que te leo y me gustó muchísimo. Vengo derivada de “La Peleadora”.
Ahora, por favor, basta de “el mismo” y “la misma”, no sólo está mal sino que es completamente innecesario.
Sigo leyendo.
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