El de la Verdad de la Mila: Le encanta contar historias en las cuales “pablito” le jugo $ 50.000 al treinta y dos y reírse como un enfermo argumentando que el 32 nunca sale. Envidioso como nadie es capaz de matar a su hermano por una mano ganadora de blackjack. Es el típico retrasado que siempre esta esperando sucesos poco comunes en el casino para analizarlos con un telebing de la ruleta. El siempre tiene la posta, cuando pedir carta y cuando no, a que numero jugarle y a cual no, pero jamás salio del casino con una moneda.
La Vieja Oligofrénica: Esta mujer hizo un pacto con el diablo y sin duda alguna nos sigue como paga por nuestros errores. Es adicta a los tragamonedas y en cada tiro que lanza, incluso antes de saber lo que le va a tocar, maldice y se toma la cabeza.
Tiene en su avejentada memoria marcado a fuego quienes sacaron el “jakot” y quienes no de cada maquina. Es imposible jugar a algo con esta lagartija semimuerta al lado de uno, implora cosas locas y se lamenta, haciendo que todos le escapen como al ebola.
La Gorda del Complot: Inesperadamente creo que es esta la que mas bronca me fomenta. Jamás juega a otra cosa que no sean los tragamonedas, de vez en cuando se anima con las maquinas de video. En todo momento esta convencida de que el dueño del casino, el cual es un señor que se llama “Fernando Casino”, olio entre sus andrajosas vestimentas el apolillado billete de $ 20 que posee y desde una sala especial controla la maquina adonde ella juega solo con el fin de apoderarse de su dinero.
Nunca se fue del casino sin repetir: “ Es una vergüenza, es una vergüenza”.
El Autentico Vago: Me saco el sombrero y hasta me pongo de pie para hablar de este señor.
Que fue toda esta nueva moda de las maestras encubriendo el retraso mental de los hijos a sus madres argumentando que “puede, pero es vago”?. Vago hay uno solo señores, y sin duda alguna es este.
Este señor estaba tan convencido de que jamás en su vida iba a trabajar, que decidió dedicarse de lleno a la imposible tarea de resolver la formula de la ruleta y hacerse millonario. Que valor! Que coraje!. Mírenlo, parado al lado de la ruleta con lápiz y papel, podría venirse el mundo abajo y no se le movería un pelo. Imaginen ustedes las amarguras y discusiones que ha debido enfrentar debido a su acérrima obsesión con no trabajar, y aun persiste, legendario e inamovible, como el autentico y único vago.
El Apostador Grupal: Después de La Gorda del Complot, sin duda alguna este paquete de pelotudos debería ser declarado persona no grata dentro de todos los casinos.
Generalmente son un grupo de tipos, aunque puede ser mixto, los cuales hicieron una vaquita lastimosa y con la recaudación de seis miembros compraron una ficha de $ 100.
Si juegan a la ruleta, se dividen las fichas y las juegan a todo vapor, festejando y lamentando como si cada una de ellas valiera $ 1.000.000 – . Todos los que realmente desean apostar deben aguardar a que este grupo de garroneros pierdan su miserable suma de dinero, generando en torno a la mesa un mal humor impensado.
El de la Perorata: Este personaje “Franchelesco” asiste al casino solo con el fin de poder realizar por momentos su inmaculado sueño de magnate empresarial. Es capaz de patinarse solo el sueldo en una bola si una mujer esta en la mesa, y jamás, pero nunca acierta una sola.
Juegue a lo que juegue siempre busca engañar a todos, haciendo ciertos gestos y movimientos de quien no le importa perder $ 5.000 en una mano de blackjack.
Finalmente sus zapatos “ Ombú”, nos revelan lo solo que esta en el mundo y su prominente complejo de inferioridad.
El de Leaving las Vegas: Este señor nunca supe si entra alcoholizado o simplemente se emborracha con una sola copa de cerveza. Siempre esta caminando entre los pasillos de la Ruleta, respirando como un dragón y diciéndonos frases totalmente vacías “un indio me dijo; hay que saber perder, y ganar”.
Es el hazmerreír de la mesa de blackjack, el cual al recibir sus dos cartas, totalmente atónito intenta concentrase como un francotirador en poder descifrar que significan esos números en las cartas que no logra ver.
Jamás en la vida se retiro del casino sino escoltado de dos guardias que afirmaban su teoría del complot hacia el.
El Vitalicio: Si de ganas de vivir se trata, el sin duda es el numero uno. Concurre al casino solo los días en que hay show, y es capaz de matar a la madre con tal de ir a patearse una salsa gratarola entre medio de los tragamonedas y sociedades de fomento ancianiles.
Se emembrilla la caporra a todo vapor y no duda un instante en convertir el casino en un boliche. Es familiar del martingala y jamás juega una sola moneda, pero entre el receso de las bandas va como mosca al sorete a decirle a todos como tienen que ganar en cada maquina.
El Chino: No se, pero para mi son mufas, si juegan en mi mesa siempre pierdo. Nunca están solos, siempre son un grupo de no menos de 3.
Jamás están en silencio sino que hablan a la velocidad de la luz riéndose constantemente ganen o pierdan. Juegan cantidades grandes de dinero y fieles a su estilo de Anama Ferreira por más que vivan en Argentina hace 30 años, no saben pedir carta en castellano. Nunca piden nada del bar, y el 83,5 % de las veces ganan.
El Crupier Buena Onda: Este espécimen constantemente intenta sociabilizar con los jugadores. Aparentemente no entiende que todo aquel que esta sentado en la mesa lo odia y quiere que se muera.
El persiste en contar anécdotas y felicitar a quienes ganan. Es importante tener en cuenta que si el crupier es buena onda siempre te termina pelando.
Tiene una suerte de la san puta y puede pedir hasta 33 cartas sin pasarse. Su sueño es que en alguna reunión de empleados lo apoden “maverick”, para poder vestirse de incógnito y darle rienda suelta a su locura de “hombre carta”.












El bobero es la concreción de una policía fantástica e utópica que seria capaz de apresar personas “Bobas”. Es el eslabón perdido entre el Ratón Pérez y el Hombre de la bolsa.
El Bobero es el único mito urbano que no fue creado para la infancia. Es el pedido de auxilio y de socorro de todo lo que no tiene causa de ser más que para uno mismo.
Simplemente un relato de todo lo que aborrecemos, y las ganas de que no exista más. El Bobero es un Delivery de justicia, un cachetazo de sentido común a lo que inevitablemente no podemos dejar de ser; unos bobos.


34 responses so far ↓
1
Paula, la malvada
// Feb 5, 2009 at 11:11 am
me causó mucha gracia lo de “El de Leaving las Vegas”
jjaja
pd: los chinos te traen mala suerte??
2
Fernando
// Feb 5, 2009 at 11:12 am
Los chinos son mas yetas que el mono navarro montoya
3
Fernando
// Feb 5, 2009 at 11:13 am
ni hablar de los coloretas
4
Renegado
// Feb 5, 2009 at 12:02 pm
Yo las pocas veces que he ido al casino (siempre fue en Mar del Plata) nunca pasé de las tragamonedas. Una vez fuimos con mi mujer y ganamos como $500. Salimos re contentos. Al
otro día fuimos otra vez y perdimos todo.
Debe ser por eso que me privo de pasar a las mesas. Si gano una vez no me voy mas.
Si llega a haber mesa de poker pierdo hasta los pantalones.
5
Alejandra
// Feb 5, 2009 at 12:41 pm
Me encantó el de los zapatos Ombú.
Y nunca entendí a los boludos que anotan en una libretita los números que salieron desde las 6 de la mañana hasta las 10 de la noche. Si realmente hubiera un patrón, entonces la ruleta estaría truchada y ya no sería azar.
6
Pedro
// Feb 5, 2009 at 2:30 pm
simplemente genial.
7
dan
// Feb 5, 2009 at 2:39 pm
Un ejemplo de la gorda del complot sería la gorda que ganó $35.000.000 y no le dieron nada??
Nunca fui a un casino, no sabía que había taaaantos personajes.
8
LUIS
// Feb 5, 2009 at 3:02 pm
exacto, esa es la madre de las gordas del complot!!
9
fabiana
// Feb 5, 2009 at 3:05 pm
Odio a los chinos. “aunque los quiero”
10
Kay
// Feb 5, 2009 at 3:49 pm
Jajjajaa cierto! Los chinos nunca piden nada de la barra!!! siempre están ahi, ganando dinero y no gastando nada!! D: que ira me dan, no sé como lo hacen… quiero ser china, joder!
Jajajaja, el vago me da miedo, y la gorda del complot es con la que me encuentro SIEMPRE.
11
Peter o Toole
// Feb 5, 2009 at 4:15 pm
Comparto, GENIAL!
12
XAVI
// Feb 5, 2009 at 7:00 pm
¡Los colorados son yeta posta!
13
ariel
// Feb 5, 2009 at 7:10 pm
el chino encima destila baranda a cebolla!!!
14
maria
// Feb 5, 2009 at 9:21 pm
XAVI ESO ES TOTALMENTE MENTIRA
15
Cerdos y Cerdas
// Feb 6, 2009 at 4:28 am
Jajajajajaauajaja, El Autentico Vago, este es un maestro de la vida, deberiamos aprender de él, NO HAY PERSONA COMO ESTA QUE SOSTENGA PASE LO QUE PASE SUS IDEALES, FIEL A SU PERSONALIDAD.
16
Cerdos y Cerdas
// Feb 6, 2009 at 4:29 am
Me siento identificado
17
aby
// Feb 6, 2009 at 7:12 am
Nunca fui al casino pero creo que de tocarme los chinitos en la misma mesa, los puteo, maldigo y les hago caras para que tengan pesadillas conmigo hasta que se vayan a China y empiecen mi leyenda como “El espíritu que no quiere que juguemos en el casino”… total, después hacen una película con un chinito gritando y se llenan de plata…
18
Felicitas
// Feb 6, 2009 at 9:59 am
jajajaja, es muy cierto, para los chinos todo es un espiritu.
19
rema
// Feb 6, 2009 at 1:22 pm
Odio el casino, me parece un juntadero de perdedores que van a buscar lo que les deparo el destino. Si ganan se agrandan, y al otro dia pierden todo, si pierden vuelven a ir para ver si fue solo mala suerte y asi una historia de nunca acabar. Supongo que todos estos personajes empezaron asi, probando suerte y terminaron enloqueciendo. Las viejas me dan una pena impresionante, y los pobres tipos que van con 15 pesos y sufren como si estuvieran viendo morir a un hijo porque no les toco el mismo dibujito en la maquinita pedorra, me dan impresion. Cierren estos antros que perjudican a todos, porque todos los personajes que describiste existen!!! Nosotros nos reimos al leerlo, pero lo peor es que despues salen a la calleeeeeeeeeeeeee!!
20
Fernandito
// Feb 6, 2009 at 2:49 pm
Yo odio a los borrachos.
21
Ana Golk
// Feb 6, 2009 at 3:44 pm
Yo odio a los que ganan siempre porque yo no gané nunca.
22
doloressolari
// Feb 6, 2009 at 7:53 pm
Che!
yo no estoy!!
y soy enferma de la ruleta!!!
23
Nati
// Feb 6, 2009 at 10:49 pm
tengo quichicientas vecinas que, desde que les pusieron el bingo cerca, garcias a las maquinitas se gastaron aguinaldos, sueldos, prestamos personales, inventaron robos porque vendieron pertenencias para jugar, y una, se gasto hasta la indenmnizacion del hijo!!!!.
Y absolutamente todas entran en alguna de las categorias descriptas.
La otra vez acompañe al bingo a mi mama (pero al de las maquinitas). Casi me muero al ver que la gente les habla a las maquinas, como si entendieran, cuando apretan el botoncito para dar inicio a la tirada, tocan la pantalla, como si fueran a hacer algun tipo de artilegio que hace que paren donde ellas desean, y hasta te dicen “la tenes que tocar, sino no te da nada…” pobre gente. Es terriblemente triste el ámbito de las maquinitas. No entiendo como a la gente le atrae el encierro mezclado con el gentio, el olor a humo, imbeciles como todos los arriba mencionados, y encima, que cuando jugas te esten parados atras echandote chuza para que pierdas y cagarte la maquina. Y ni mencione esa gente que esta desde que abre, y la tienen que echar cuando cierra… El juego es todo un tema. Mejor tomemoslo con humor. Saludos Bobero!
24
Desencontrada
// Feb 7, 2009 at 6:00 am
jajajaaa… buenísimo. La gorda complotera es un clasico, yo laburaba en el call center de un banco y había una enfermita que llamaba todos los sábados a las 6 am desde el casino pidiendo que le pasaramos dolares a pesos (cosa que no se puede hacer en ese horario) y mis compañeros de la noche ya la había antendido varias veces. Una enfermita esta señora!
saludos!
D
25
ALESIS
// Feb 7, 2009 at 9:57 am
ESPECTACULAR!!
26
Lainsac
// Feb 7, 2009 at 12:32 pm
y no hay una minita como demi moore en los casinos
27
Bodie
// Feb 7, 2009 at 12:51 pm
Siempre hay un pajarito al lado que pía sus anécdotas de viajado. Te habla del “Císar” como si fuera el patio de su casa y aburre con su cantinela de “la noche que gané guita fuerte jugando contra tipos grosos”. Él es del palo del poker y mira el resto de las mesas con sonrisa de coté a lo Maestro Tabarez y repite canchero “la rula es para los giles”
28
Rema
// Feb 7, 2009 at 9:23 pm
jajaja pobres colorados….
29
rema
// Feb 9, 2009 at 9:00 am
soy la unica que odia los casinos????? Enferman a la sociedad
30
JUJE
// Feb 9, 2009 at 5:17 pm
Fui una victima del crupier buena onda…
ay como me gusta el casino…eso si..nada electronico… por favor que es de cuarta
31
Agustín
// Feb 11, 2009 at 12:11 am
Sí, todos los personajes que describís son reales. Acudo al Casino esporádicamente (en promedio, cada dos meses sin que esta franja temporal sea fija ni preestablecida) con mala onda y cero ánimo ganador, más interesado por ver el físico de las mozas y por beber un par de copas que por pensar que “voy a sustentar la joda de lo que resta del el año con lo que saque”. En definitiva, no gasto más de $50 y, tarde o temprano, me quedo en bolas.
Los personajes que más odio:
- El que “tiene la posta”: supuesto elemento que conoce todo el historial de una máquina desde que fue encendida por primera vez. Dice frases tales como “a esta tenés que jugarle de a 3 créditos; sólo así paga y lo hará recién luego de que le juegues 150 mangos” o “no te recomiendo esta. Pagó únicamente la primera semana y luego fue reprogramada para garcar a todos. Andá a aquella otra…”. Obviamente, este individuo no tiene un peso (se quemó todo) y saca charla sólo por su adicción al establecimiento y para que, por lástima, le tires alguna moneda “de la suerte”.
32
Agustín
// Feb 11, 2009 at 12:24 am
Sigo:
- La vieja llena de guita, aburrida, que de seguro habita un piso en Av. Libertador y, por qué no, mal cogida también. Increíblemente le juegan a las tragamonedas con tiradas de 15 0 20 pesos con total naturalidad, como quien lanza un par de canicas al suelo. Llegan a perder, tranquilamente, 2 lucas en una noche y permanecen en las máquinas 6 hs. seguidas. A olvidarse de intentar probar suerte en un tragamonedas ocupado por ellas…
- El que va con la novia: supongo que atravesando con su chica las citas iniciales, le permite a ella apostar su dinero (ella es la que juega) mientras él la “asesora” para demostrarle como “conoce la noche, la movida y tiene la posta”. Cada tiro es un ritual al que le sigue un abrazo efusivo si ganan $1.50, o miradas cruzadas propias de una novela Mexicana si pierden el mismo monto. Encima, una vez que se quedan en bolas, ella permanece ocupando la máquina, sin jugar, mientras el recarga 10 mangos en la tarjeta…
Coincido en que el Casino exhibe las miserias humanas más increíbles, tales como la alienación, la adicción, la catarsis ante las frustraciones diarias (”no me va bien en la vida pero me vengaré acá”), la esperanza utópica propia de un nene de 5 años vista en tipos de 57 pirulos…resultando para mí un sitio bastante lamentable.
33
rema
// Feb 11, 2009 at 1:40 pm
me hiciste reir con tu comentario Agustín
34
kev
// Nov 11, 2009 at 2:39 am
Lo de los chinos es cierto! aca en venezuela se gastan LA pasta!!
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