
Estoy muy enojado. En realidad, más que enojado estoy dolorido. Me duele el alma, los huevos, la espalda, la garganta.
Estoy triste, y sin embargo, no es mía esta tristeza. Es la de un hijo de puta que me enfermó la cabeza.
Como todos los fines de semana , ayer fui a la cancha.. Todo transcurrio con normalidad hasta la mitad del partido: puteadas, pis en las paredes, algún que otro loco, un par de piñas. En fin, nada de otro mundo, todo lo esperable en un partido de futbol.
Cuando finalizó el primer tiempo, me senté a esperar el tiempo complementario. Los vendedores pasaban ofreciendo de todo. Frene al que vendía maní y le pedí una bolsa. Pero cuando se dio vuelta me di cuenta que otro comprador se me había adelantado. ¡Y que encima lo conocía! ¡Era el kiosquero de la vuelta de mi trabajo!
- Hola Jefe. ¿Qué tal? Dijo el kiosquero, mientras se comía medio paquete de garrapiñadas con la mirada.
- ¿Cuánto valen los maníes?Pregunto agolpándose con desesperación contra el pobre vendedor.
- Tres pesos. Contesto con voz cigarrosa el vendedor.
- Uhh….. E—xclamó el Kiosquero mientras miraba un mugroso billete de dos pesos que tenía en la mano— Bueno, no se haga problema, gracias.
“Gracias”. Ese “Gracias” fue el dardo de veneneno pordiosero que me rompió el corazón en mil pedazos. Kiosquero de mierda, ¿No podía haberle pedido un descuento? ¡O que me pida prestado! ¡Cualquier cosa menos un “gracias”!
Ahí estabamos él y yo, muslo contra muslo, codo contra codo, sabiendo quién era el otro, seguros de que nos veríamos durante toda la semana siguiente. Pero de momento, yo tenía una bolsa de maní en la mano que abría una grieta entre nosotros-
De haber sido un caballero, este señor se hubiese movilizado hacia otro lado de la tribuna sin hacer escándalo y en silencio. Hubiese desaparecido acongojado por su regateo emocional. Pero no, permaneció a mi lado, arruinándome la ingesta, haciendome tragar ese mani que caía como en cantorodado de culpa por mi garganta.
Y yo, mientras veía su corte de pelo rendidor – el rapado, —o sea, el mas duradero— pensaba: ¿Cuántos alfajores habrá tenido que vender este kiosquero para pagar la entrada?
Suponiendo que cada alfajor le deja una ganancia de $0,30 c y que el costo de la entrada era de $ 30.00 el kiosquero había tenido que vender 100 alfajores para poder estar ahí en ese momento.
¡100 alfajores!, 100 agachadas hasta la caramelera, 200 estiradas de mano, 100 para agarrarlo y 100 para entregarlo. 100 preguntas de “¿De que lo queres?”, 100 cuentas de calculo de vuelto, 100 agradecimientos al cliente, y 200 aberturas y cerradas de ventana.
A medida que lo pensaba, iba entrecerrando los ojos y cada vez le tomaba más bronca. Una bronca extraña; no de odio, sino de optimismo, de ganas de ofrecerle algo mejor, de darle una solución a su vida.
¿Vendrá siempre a la cancha este muchacho? pensé. Si llega a seguir al equipo toda la temporada, solo en las 19 entradas que necesita debería gastar:
1.900 ventas de alfajores, 1.900 agachadas hasta la caramelera, 3.800 estiradas de mano, 1.900 preguntas al cliente, 1.900 calculos de vuelto, 1.900 agradecimientos al cliente y 3.800 aperturas y cerradas de ventana.
¡Hijo de Puta! Pense mientras cerraba el puño bien fuerte. Vino aca a partirnos el alma, a echarnos en cara su sufrimiento. A mirarnos como un perro hambriento que saliva mirando a otros perros comer. ¡Y ni siquiera está incómodo! ¡Parece acostumbrado a cagarle las compras a otra gente!
Había empezado el segundo tiempo y yo seguía sacudidopor la conducta del kiosquero. No festejaba nada, ni un gol, un penal, nada de nada, todo le valía igual.
Pero en un momento no aguante más, se me chiflo el moño y tuve que hacer algo. El Kiosquero miraba de reojo para comentarme “ocasionalmente” una jugada y poder descubrir –como si no supiera- que nos conocíamos y escaparle a su soledad. ¨Pero yo no podía hacer más que pensar que estar ahí eran 1900 agachadas, 1900 estiradas de mano. Que ese pantalón que tenía puesto eran 4500 kremokoas.
Luego de una jugada que casi termina en gol, se tomo la cabeza e intento exclamarme;
- Uhhhhhhhh! Mira vos que…….
- ¿Por qué no los pones a media altura? Interrumpí casi a los gritos.
- ¿El que?
- Los alfajores, ¿Por qué no los pones a media altura?
- ¿Por qué? Me dijo totalmente estupefacto.
- Así te tenes que agachar menos, y con las agachadas que te ahorras te podes hacer un corte de pelo digno. Le dije en tono de orden.
- ¿Por qué? ¿Qué tengo?. Pregunto suave y amistosamente.
- Te hiciste el corte de pelo económico, el mas duradero. Y encima te viniste a la cancha, así nomas, como si fuese normal.
- No te entiendo flaco.
- Mejor, dejala ahí.
Me di cuenta al toque que el Kiosquero jamas iba a entender. Que iba a vivir eternamente sumido en una miseria conforme y triste de agachadas.
¿Y quién era yo para remarcárselo? O peor aun, ¿Quién era yo para recordárselo?.
Pero era mas fuerte que yo, no podia evitar pensarlo…si tan solo pusiera los alfajores a altura media, ¡Deberia agacharse mucho menos!.












El bobero es la concreción de una policía fantástica e utópica que seria capaz de apresar personas “Bobas”. Es el eslabón perdido entre el Ratón Pérez y el Hombre de la bolsa.
El Bobero es el único mito urbano que no fue creado para la infancia. Es el pedido de auxilio y de socorro de todo lo que no tiene causa de ser más que para uno mismo.
Simplemente un relato de todo lo que aborrecemos, y las ganas de que no exista más. El Bobero es un Delivery de justicia, un cachetazo de sentido común a lo que inevitablemente no podemos dejar de ser; unos bobos.

34 responses so far ↓
1 aby // May 6, 2008 at 8:00 am
ay ay bob… todo eso se hubiese solucionado con darle de tu bolsita de maníses… taaanto te costaba???
terminabas festejando los goles con el kiosquero y quizás un día en la semana te regalaba un alfajor!!!
las cosas no hay que complicarlas… antes de pensar por qué no diste, da… es simple.
saludos!!! y yo que usted, le mentiría al kiosquero diciendo que justo no puede ir a la cancha ese domingo y le regalo la entrada…
aby.
2 maniática // May 6, 2008 at 8:36 am
¡pero qué carajos!
pensé que era la solitariamente única… ahora que se que hay otro, no se si estoy contenta o si me degradaste la supuesta originalidad de la categoría
en fin, tengo una pregunta:
¿a cuánto la garrapiñada en el kiosco de tu kiosquero?
3 Alan // May 6, 2008 at 9:43 am
Acá está, el nivel que ya espero en cada uno de tus posts (culpa tuya, por haberme hecho cagarme tanto de risa). MUY bueno, me encantó.
4 cata // May 6, 2008 at 12:17 pm
esta genial, pero tu problema con los kiosqueros es algo que supera lo racional. Y sos gracioso.
5 francisco // May 6, 2008 at 12:41 pm
bobero, estas muy mal de la cabeza, muy mal, y te lo dije varis veces, para la pelota y pensa: no podes enojarte con un quiosquero por donde pone los alfajores el infeliz….
odio el tipico “gracias”, con eso diste justo en la tecla, tenia un companiero de colegio que era todo asqueroso (una vez se le infecto una oreja y la tenia agujereada y llena de rifosina, un asco) y siempre te miraba, babeandose, cdo comias!!
tampoco me gustan los cortes de pelo que al verlos decis: uh!! este es plomero, o albanil.
abrazo!
6 Marco // May 6, 2008 at 1:35 pm
Joojojojojojojojo. Me da miedo. esta mal si me rei mucho??
7 El Bobero // May 6, 2008 at 2:51 pm
ABY: Eso hubiese implicado un saludo desde el hoy, hasta quien sabe cuando!. No, yo ya tengo demasiados conocidos.
Maniática: No sé. Por que lo esquivo lo mas que puedo. Compro cigarrillos ocasionalmente. Pero lo que le decia a ABY, uno debe administrar sus conocidos.
Alan: ahora me condicionaste, me voy a poner demasiado exigente.
Fran: Pero vos sabes que tengo razón. Se lo merecia. Era un cachito nada mas, apenas unos centimetros mas arriba.
Marco: No!, la culpa es para los debiles jaja.
8 Julia // May 6, 2008 at 3:01 pm
Excelente! me hiciste reír mucho!! que maquinación la tuya…… dejalo que el kiosquero no entienda nada y siga siendo mediocre. Pero apuesto que cuando llegó al kiosco miró el estante de los alfajores, y sin entender por qué, consideró la posibilidad de cambiarlos de lugar.
9 El Bobero // May 6, 2008 at 3:42 pm
Julia, en realidad no lo habia pensado. Pero me voy a pegar una vuelta cuando lo atienda la madre, asi no tenemos que hablar.
10 Julia // May 6, 2008 at 4:15 pm
Después conta si lo cambió!!
11 El Bobero // May 7, 2008 at 1:30 pm
Hoy me voy a pegar una vuelta. Si los cambio de lugar seria una excelente anecdota.
12 santinho // May 7, 2008 at 11:08 pm
deja en paz al kiosquero !! seguro todavia esta pensando en lo que le dijiste…
13 Guillermo Barro Enelorto // May 8, 2008 at 7:51 am
Bobero trolo, estuviste todo el partido relojeandole el bulto al kioskero, bostero de mierda.
14 loca como tu hijo...... // May 8, 2008 at 1:34 pm
Pobre Kioskero, pero en el fondo me parece que a usted le parte el alma y eso debe ser un tema familiar, no?
Me hizo reir, pero además sentí ternura.
Gracias.
15 Lucas // May 8, 2008 at 1:50 pm
Como se le ocurren estas cosas? despues de leerlo intente pensar en alguna historia y no encuentro nada…
16 El Bobero // May 8, 2008 at 2:06 pm
Santinho: Yo solo le di el empujon hacia la felicidad!
Loca como tu hijo: No, para nada, solo me molestan los kiosqueros.
Lucas: Busque, busque, fijese en el fondo.
17 loca como tu hijo...... // May 8, 2008 at 4:17 pm
Será así? Mmmmmmmmmm
18 loca como tu hijo...... // May 8, 2008 at 4:19 pm
Mire todo depende de dónde se encuentre el kiosco.Abajo de mi casa hay un kiosco que ya querría tener yo.La ubicación es excelente, venden a morir.De todo, cigarros importados, choclates idem, en fin, hasta hay cola!!
19 El Bobero // May 8, 2008 at 4:59 pm
Pero por favor! se comenta que en Francia torturaban a los presos poniendoles un kiosco.
20 loca como tu hijo...... // May 8, 2008 at 5:54 pm
mire será una tortura para usted.Soy profesional, trabajo bastante.Por no decir demasiado.Más en ocasiones pienso lo felíz y tranquilo que debe ser dueño de un kiosco.
A propósito: Sabe Ud. de alguna localización?
Yo pongo el dinero y usted el trabajo.No es una buena sociedad?
Piénselo, es la mejor propuesta de toda mi vida.
PD: Please si es en Francia que sea cerca de la Tour Eiffel.
21 Loca como tu hijo.... // May 8, 2008 at 8:29 pm
Parece que el Bobero está buscando en las inmobiliarias….no?
22 El Bobero // May 8, 2008 at 9:31 pm
Bajo ningun precio aceptaria decir; “De Leche o chocolate?”.
Jamas.
23 Spiderman // May 9, 2008 at 8:33 pm
Odio a los kiosqueros, lo banco a muerte!
24 Noe // May 10, 2008 at 6:44 am
Me sumo. Odio a los kiosqueros.
25 Mai // May 10, 2008 at 6:43 pm
Lo único que recuerdo de un kiosko son los beldent, las barras de cereal y los caramelos ácidos mata-hambre. En resumen: ‘las golosinas para gordos’ . Memoria selectiva? No, el resto está pixelado.
Aprovecho para hacer una denuncia: el kiosquero de Carranza casi esquina Costa Rica es lo más amargo de todo Palermo. Sí, ud falso Horacio Guaraní! Lo odio!
26 El Bobero // May 11, 2008 at 8:43 am
Mai: Por que solo recuerda eso?.
27 Julia // May 12, 2008 at 1:34 pm
Y pasaste por el kiosco??? Cambió el lugar de los alfajores??? Se dejó crecer el pelo???
la duda no me deja dormir! ja, ja..
28 El Bobero // May 12, 2008 at 2:13 pm
No. El tema de los alfajores sigue igual.
El corte de pelo tambien.
Habria que hacerle un escrache.
29 cesar // May 14, 2008 at 2:45 pm
pobre flaco dejalo en paz! capaz que es mas feliz que todos nosotros juntos, ja
30 Catarsis // May 14, 2008 at 8:11 pm
Callese cesar! es Kiosquero
31 El Bobero // May 15, 2008 at 7:37 am
Comparto, jamas puede ser mas feliz.
32 chabelis // May 16, 2008 at 11:25 pm
q manera de reirme! acabo de descubrir el reloded testosteronico de bestiaria… este lado B del sarcasmo blogero me arranco mi primera vez!(posteado en un blog, digo)
33 El Bobero // May 17, 2008 at 6:26 am
Jajaja vale la aclaracion chabelis.
Gracias!
34 Chocho // May 17, 2008 at 6:40 pm
No es mas feliz, el kiosquero es siempre triste.
Esta nota me arranco las tripas de la gracia!
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